¿Conoces la historia de la revista Pérgamo?

La revista Pérgamo surge con el impulso que el docente Alexander Betancur le brinda a un grupo de estudiantes para crear una revista especializada en las ciencias de la información. A mediados del mes de marzo del 2014, comienzan las reuniones entre el docente y las estudiantes convocadas, en las que se empiezan a plantear los cargos y enfoques de la misma, a este equipo se vinculan otros estudiantes, que con sus ideas se clarifica la intención de crear una revista que esté enfocada en las ciencias de la información, las cuales son: bibliotecología, museología, documentación y archivística. Asimismo, se establece la importancia y el valor que le agregaría a una revista académica, una Sección Cultural, en la que estudiantes y egresados, pudieran expresar y manifestar sus ideas, sin costo alguno y con fines de esparcimiento y ocio. Así que, para no mezclar ambos asuntos, academia y cultura, se crea una página web, en donde ambas categorías conviven y están a disposición de los estudiantes.

De esta manera, surge la categoría académica, en donde se presentan artículos, ensayos y trabajos referentes a cualquiera de las ciencias de la información, mencionadas en el párrafo anterior, con unas políticas y estilos definidos, según el carácter científico que estas áreas del conocimiento se merecen; y la categoría cultural, que está compuesta por fotografías, poemas, cuentos, etc… que no se relacionan necesariamente con las ciencias de la información, pero que sí son creación de estudiantes y egresados.

Con el transcurrir de las reuniones, al Comité de la revista se vinculan más estudiantes, entre ellos una estudiante de archivística, luego de varios encuentros se empiezan a resolver asuntos como la misión, visión, enfoques y demás pretensiones de la revista, pero aún hacía falta el nombre, para resolver este asunto y valiéndose de las redes sociales, los integrantes lanzan y publican una convocatoria por los grupos de Facebook “Pensantes EIB” y “Malpensantes EIB”, allí se invita a los estudiantes a postular y votar por sus nombres favoritos, fue así como Nicolás Medina sugiere el nombre “Pérgamo”, el cual finalmente es acogido por los integrantes de la revista, y se convierte en el nombre oficial que hasta ahora conserva “Pérgamo”.

Como todo proceso, hubo bajas integrantes, cambios de ideas, modificación de percepciones, no obstante el proceso continúo adelante, incluyendo ahora, asesorías de integrantes de otras revistas que existen en la Universidad de Antioquia, apoyo y consejos de los docentes de la EIB y sobre todo, siguió en marcha gracias al esfuerzo y dedicación de los integrantes de la revista quienes cada vez se convencían de que la iniciativa era una forma de sensibilizar a los estudiantes que están en proceso de formación en alguna de las disciplinas de la información.

Para conseguir el hosting y dominio de la página que hoy empleamos, se hizo una colecta entre los integrantes de la revista, y pagamos por lo que hoy se conoce como www.revistapergamo.org, una página sencilla, diagramada y programada por estudiantes inquietos que trabajan en sus espacios libres.

En vista de las constantes bajas de la revista, se hace una convocatoria de vinculación, a la cual responde el egresado Martin Leonardo Rocha. Después de mucho planear y estructurar la documentación de la revista, se lanza la primer convocatoria de recepción de documentos, la cual recibe una cantidad considerable de propuestas para la Sección Cultural y Académica. Luego de la selección de los artículos a publicar, con base en las observaciones realizadas por los evaluadores, comienzan otros retos, la diagramación, el diseño de la portada y diseño de la Sección Cultural, pero todos son superados con los recursos a disposición y la recursividad y esmero de las luchadoras que continúan trabajando en la Revista de estudiantes.

Es así como surge entonces, el primer número de la revista, con muchos traspiés, sufrimientos, dificultades, complicaciones y adversidades, pero todo sorteado y superado a nuestra manera con los recursos disponibles y el ánimo y motivación de siempre, todo para tratar de ingresar en una comunidad académica exigente.